Absurda democracia

Terminaba mi anterior columna (aquella que me sobraba prácticamente en su totalidad) con el ejemplo de Hamas. El pueblo palestino decidió en referéndum que fuera el movimiento de resistencia islámico quien tomara las riendas de su nación. Occidente, en nombre de la democracia, rechazó el resultado. ¿Quiénes somos los ricos europeos, asesinos de mundos mejores y sueños plenamente realizables, para legitimar -o no- la decisión mayoritaria de un pueblo soberano? Pero dejémonos de lejanas metáforas y vanas comparaciones y vengamos a casa.

Estúpidos engreídos dirigen coaliciones ofuscadas en ser partidos políticos… Política, menuda palabreja. Ya me gustaría a mí escuchar a esos autodenominados representantes del pueblo definir la palabra «política». Ni consultando un diccionario acertarían a hacerlo, ¡me juego el cuello! Burócratas de mierda que se atreven a decir en voz alta quién sobra, sin ser capaces de hacer lo que daría comienzo a la resolución de nuestro eterno conflicto: disolverse, como un azucarillo se disuelve en un café, desapareciendo de la vista para condicionar completamente su sabor, su buqué. Pero en vano es hablar a un sordo, señalar la dirección a un ciego. Además, ¿de qué sirve ligar con miss mundo si luego no lo puedo contar? ¿De qué sirve ganar, si la medalla no me la cuelgo yo y no la puedo mostrar?

Hoy por hoy la política es confundida con la dialéctica. Pero hablar no es hacer, del mismo modo que mañana no volverá a ser ayer. Sin embargo, por increíble que parezca, hay quien no lo sabe, o lo que es peor, no lo quiere saber. Por eso, disuélvanse, lo repito, todos y cada uno de los partidos -mal llamados- políticos, disuélvanse, para que no sea tan amargo el café. Dejen de charlatanear cara a la galería y comiencen de una vez por todas a hacer lo que hay que hacer ¡ya está bien de joder!

Hamas fue rechazado y continua en la lista negra de la UE y los EEUU. ¿Qué nos lleva a pensar que a nosotros nos pondrán la alfombra roja para que desfilemos por la pasarela de la libertad? ¡Qué manía la de pensar que vivimos en un constante festival de cine! Yo y muchos otros -nosotros- no estamos dispuestos a mentir a la gente que nos quiere ¿vosotros por qué?

Pero me late que la solución al conflicto -la definitiva solución al conflicto- ya está en marcha. Comenzó en Iruñea con la marcha -valga la redundancia- de Hamaika bil gaitezen, pasó por Hendaia el Aberri Eguna y así deberá marchar hasta la victoria final, la cual no lleva por nombre Paz, si no Libertad. Pues no somos demócratas, somos independentistas, Independentistak. No somos un viejo pueblo, somos una nueva nación. En esa dirección llegaremos a buen puerto, ahí resucitarán nuestros muertos y regresarán a casa nuestros amados. Y seremos lo que queremos y necesitamos ser. Dejémonos pues de entorpecer, de llamar ganar al perder, de joder y hagamos lo que hay que hacer, que por cierto, todo rima con Luzifer. Muxu goxo bana neska-mutillak, zuek gabe ez gara ezer!

EZ DAGO MARTXAN ORAINDIK. BARKATU.

EZ DAGO MARTXAN ORAINDIK

Kaixo!!!

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